17 de set. 2013

Helder Postiga: El mal amado

En las Caxinas, distrito de Vila do Conde, todo el mundo es pescador. Es el futuro más probable que le espera a sus jóvenes, eso, o acabar nutriendo la escuela del Oporto para hacerse un hueco en algún equipo de segunda división. Allí aprendió Helder Postiga sus primeras lecciones sobre el trato con las redes. Extendiéndolas, supo conversar con ellas hasta alcanzar ese punto de intimidad en el que confiesan sus secretos a modo de favor, por ayudarlas a desenredarse tras un día de faena. En aquellas calles dobladas por un urbanismo caótico tuvo que decidir si echarse al mar o marchar con la pelota a otra parte, y afortunadamente, escogió lo segundo.

Entre bigotes poblados y rostros ajados por la brisa y el frío del invierno acabó apreciando el valor de la vida. Conviviendo con la miseria, desgranó el duro tránsito que te lleva a ganar un triste real. Por eso afronta desde la normalidad un mundo tan ficticio como el fútbol. Tal vez ese sea su mérito, vivir como viviría si en lugar de viajar por la lujosa Europa se montara en un barco pesquero con sus cuatro vecinos. Es su forma de honrar a aquellas gentes que conoció en la crudeza, vislumbrado sus penurias y sus virtudes en aquellos ojos que buscaban al final de la semana un paréntesis con el que olvidarse de su penosa existencia. Para Helder el pegarle patadas a un balón se afronta como un trabajo, respetando las reglas del deportista, durmiendo sus horas para ser persona. De otra forma, en Caxinas, no se lo perdonarían.

Por qué Portugal está desencantada con este hombre es todo un misterio. Hablamos del máximo goleador de la selección desde hace cuatro años. Y aun así, su alineación es recibida entre iras y aspavientos, sus goles, silenciados, centrándose la crítica en remates superfluos o jugadas estériles de algunos de sus compañeros. De él sólo se habla para resaltar sus errores. Incluso su llegada al VCF simbolizó para muchos la caída de un club que ya no tiene solución. Pero a pesar de todo, Postiga, que lleva desde los 20 años recorriendo mundo, es mejor delantero de lo que su reputación sugiere.

El pescador tiene la virtud de aparecer cuando más sufren sus equipos, rescatándolos a base de goles, insuflándoles la última esperanza, que es la más grande de todas ellas. Tiene el don de la inteligencia táctica, el de saber leer los partidos antes de que empiecen a jugarse, como se leen las nubes la tarde antes de salir a faenar. Ser un hombre normal, demasiado para los estándares del futbolista moderno, lucir esas pintas de persona común, le pesa en un país más acostumbrado a los divos que a los chicos de barrio.

A pesar, el reconocimiento que le niegan los suyos lo encontró en el piso del vecino. Sus 27 goles en 78 partidos con el Zaragoza completan sus 26 goles en 62 partidos con Portugal, una carta de presentación que le sirvió para recalar en Mestalla y encontrar a sus 31 años la fama que le ha sido esquiva durante toda su carrera. Alejado de la sombra de Almeida y Cristiano Ronaldo por fin es alguien en un lugar donde sus goles adquieren visibilidad. Porque Postiga es una patina de humildad en un deporte grosero, el chico que salió de una barcaza para no olvidar, mientras 50 mil personas jalean sus boleas, que en su pueblo, muchachos como él, sufren ante la ausencia de un futuro más allá de las profundidades del Atlántico.

Acostumbrado a coleccionar abucheos y silbidos podría girarse a la grada, ahora que tiene refugio, para reivindicarse. Pero es demasiado modesto para eso, sabe que sin el balón estaría recogiendo redes y amontonando cajas de pescado en la lonja de Oporto, como sus vecinos de Vila do Conde, y lo haría con la misma normalidad y orgullo con la que se enfunda las botas, mostrándose agradecido a una existencia a la cual supo mirar a los ojos desde bien pequeñito.

10 de set. 2013

Las mentiras del Financial Fair Play

«Cada vez que se menciona el Financial Fair Play (FFP) se usa como pretexto que aquello que hacen Abramovic o Mansour es injusto, pero en realidad, son los chivos expiatorios para justificar el acuerdo político que alcanzó la UEFA con las élites del fútbol europeo». Decía el economista Stefan Szymanski hace un par de meses en una de sus columnas - escribe en Forbes y The Guardian entre otros -. Catedrático en economía es una de las muchas voces - y quizá la más autorizada - que le han salido respondonas a Platini en contra de su sistema de limpieza financiera.

En ocasiones da la sensación que el único trabajo que tiene el presidente del máximo organismo europeo es hacer entrevistas y cenar con Rummenigge o Florentino Pérez en alguna lujosa capital. Platini, que acepta con exquisito gusto francés someterse al micrófono cada vez que le solicitan, palidece sin saber dar una respuesta convincente siempre que es abordado por el asunto del FFP. En una de sus últimas apariciones, el periodista del Daily Mail, Martin Samuel (otro gran crítico de la norma), dejó en ridículo al presidente de la UEFA en la mayoría de asuntos que le expuso sobre el gran perjuicio de un sistema que es vendido por la federación europea como «el único modo de salvar a los clubes de sí mismos».

Entre el sector crítico también se encuentra Simon Kuper, que relató hace un año en el Financial Times, con todo lujo de detalles, el nacimiento de la regla tras una reunión informal mantenida entre los presidentes del Bayern, Real Madrid, Milán y el máximo mandatario continental, donde éstos, le expusieron el temor a perder su estatus ante las continuas llegadas de grandes inversores al mundo del fútbol. «No podemos competir con ellos, hay que hacer algo» le dijeron. Pocos meses después aquellos temores se plasmarían en un borrador que daría el pistoletazo de salida al juego limpio financiero. 'El acuerdo político con las élites'.

UEFA expone una serie de datos, en apariencia, irrefutables. El 55% de los clubes europeos dieron pérdidas en 2011, el 38% presenta un patrimonio neto en negativo y el 16%, según sus propios auditores, no son viables. Eso no deja en buen lugar al organismo en su papel de ama de casa, por lo que intenta justificarse planteando medidas más estrictas. Sin embargo, cuando se mira detrás de esos números sólo aparecen pequeñas y medianas entidades situadas entre la permanencia y la zona media. «La UEFA no se atrevería a restringir la libertad de los poderes establecidos. Centrándose en los medianos y pequeños clubes lo que hace el FFP es asegurarse de que ninguno de ellos vuelva a ser un estorbo para las élites» Dice Szymanski. Algo que en cierta medida justificó Platini ante el interrogatorio de Samuel: «El Mónaco no es un caso de FFP, no lo es porque no juega en Europa. No tenemos potestad en los campeonatos nacionales».

Pero Szymanski va más allá en su crítica: «UEFA quiere hacernos usar frases vacías de significado como camuflaje para no hurgar en una agenda que tiene poco que ver con el juego limpio financiero y mucho con el ejercicio abusivo del poder. La medida no busca la igualdad, la regla fijará a perpetuidad las diferencias actuales». Y añade: «¿Por qué es justo que el Milán haya construido su hegemonía en Italia gracias a la inyección de capital de Berlusconi y es injusto que lo haga Abramovic en el Chelsea?» A dicha cuestión respondió así Platini: «El FFP trata de proteger al club de la ruina, no hacerlo más competitivo».

- Martin Samuel: Señor Platini, ¿si en 2014 cinco de los diez principales clubes incumplen con el FFP, les sancionaría expulsándoles de la competición?

- Platini: No. Eso sería ir en contra de nuestros propios intereses. Les advertiríamos, y si son reincidentes, pensaríamos en tomar medidas más severas.

En otra de sus respuestas el dirigente deja todavía más claro la debilidad del FFP: «Somos conscientes de que muchas de las sanciones que impongamos pueden acabar en los tribunales, no tenemos la seguridad de poder ganar». Entonces, ¿de qué sirve el FFP?

¿Quién está detrás del Fair Play Financiero?

El presidente de la UEFA vende como un triunfo personal haber desmantelado el G-18, llevando a los rebeldes a integrarse en ese engendro oficial llamado ECA – European Club Association – , algo que consiguió tras alcanzar un pacto de no agresión y dar una serie de concesiones a las élites del fútbol. Michel Platini va camino de pasar a la historia como el único mandatario UEFA que no ha tenido ningún enfrentamiento con los grandes clubes, y no lo ha tenido porque siempre ha estado alineado con sus intereses en lugar de hacerlo con el bien común del fútbol continental, como así hicieron sus antecesores.

Detrás del pacto con la ECA se esconden dos personajes vinculados al mundo de las finanzas, de estrecha relación con las grandes entidades futbolísticas. En la redacción y elaboración del FFP tiene mucho que ver el belga Jean-Luc Dehane, expresidente de Dexia Bank, entidad rescatada en dos ocasiones con 15 mil y 11 mil millones de euros. El segundo hombre es el millonario holandés Johann Lockhorst, que abandonó su grupo tras ocasionar un agujero económico de 25 mil millones de euros. Ambos están pendientes de acudir a la justicia por su responsabilidad en la quiebra de las empresas que dirigieron. Ante el sonrojo y el descrédito de que estos dos personajes – que han hecho negocios con tipos como Abramovic o Pérez – estén detrás del reglaje de la norma, Platini responde con sorna: «No es justo matar a un gran delantero por errar una ocasión de gol».

Otro de los puntos surrealistas es que el dueño del Chelsea, la justificación por la cual se crea el FFP, es una de las voces autorizadas que han dado su bendición al asunto. ¿No es extraño que uno de los nombres que son señalados como justificante a una ley que viene a poner fin a esas prácticas se muestre satisfecho con algo que en teoría le va a perjudicar? Es una más de las grandes perversiones que se esconden tras la ley del juego limpio financiero. En apariencia obliga a todos a actuar por igual, pero en la forma en la que está articulada protege de facto a los grandes clubes – en realidad a todo aquel que tenga dinero – para penalizar a los pequeños – o aquellos que tengan problemas –. «Se trata, por lo tanto, de un club privado montado entre unos pocos ricos en el que no se aceptan más socios» finaliza Szymanski.

En su árdua lucha contra el dóping económico la UEFA parece no tener en cuenta un dato demoledor: De los 5600 millones de euros repartidos en premios UEFA durante la última década el 53% han recalado en apenas 10 clubes. Algo que está teniendo un efecto devastador en las pequeñas ligas, trasformando en dominadores absolutos a un reducido grupo de entidades. A pesar de que Platini advierte de que «en el futuro habrán más leyes como el juego limpio financiero» el FFP institucionalizará las diferencias entre grandes y pequeños por restringir al máximo las vías de crecimiento que hasta hoy podía tomar una entidad con vistas a mejorar su estatus. Dicho de otro modo, si los gobiernos occidentales impulsaran una ley que dijera que solamente aquellos que tengan ahorrado el valor total de una vivienda podrán acceder a ella, prohibiendo la financiación hipotecaria, dejarían a las clases trabajadoras sin la posibilidad de tener un hogar, y por lo tanto, de prosperar. Como no se cansa de advertir Szymanski, estamos ante la institucionalización de las élites imperantes, ante una ley que favorece a los ricos y penaliza a los pobres. ¿Es justo el FFP?

5 de set. 2013

Tomás, simplemente Tomás

Pensar en Tomás es imaginártelo atrapado en algún cubículo de oficina haciendo horas, con un cargamento de bolígrafos lastrando el bolsillo izquierdo de la camiseta, dirigiendo con fina parsimonia cualquier empresa de extrarradio mientras lee "ElJueves” en el WC. Esas pintas de administrativo con botas no se pierden ni pasando mil años. Quizá por eso haya sido uno de los grandes incomprendidos de la historia, el jugador más cruelmente tratado por una grada que a modo de pasatiempo acabó haciendo chistes sobre su figura, trascendiendo en gag nostálgico con el que echarse unas risas.

Tomás siempre será especial, él es Mestalla de pequeño, ese caminar entre gigantes por la Avenida de Suecia inmerso en el rito de ir a ver a tu equipo sin más pretensiones. Entre aquellas sillas de plástico y cogotes hinchados, en mitad de una lluvia de improperios y voceríos, se aprendía a querer a tipos como él a modo de reacción salvaje ante la vida. En aquellos tiempos idolatrar a Tomás era tan heavy como hacerlo hoy en día con Barragán, demasiado subversivo para ir contándolo por las esquinas. Ni siquiera Telecinco ha podido batir la cantidad de exabruptos por segundo que salían volando a cada balón que el 'todocampista' ponía en órbita. Era el típico hombre de la calle jugando en el equipo de su vida. Imposible no quererlo.

Se mostraba inteligente tocando la pelota con una precisión tan exquisita como reiterativa. Aprendió eso y jamás intentó otra cosa, no fuera a equivocarse. Supo bailar con oficio en el centro del campo metiendo el cuerpo y robando balones de la misma forma que una aspiradora succiona el polvo, a lo bestia. Fue el primer 6 de la era moderna, un líbero reconvertido que en sus cinco años en Mestalla siempre superó los 40 partidos por temporada. Titular sin discusión. Había días en los que se confundía y creía ser un fino pateador de rugby, sacando el balón del estadio antes de que le añadieran un tercer anillo que lo hiciera imposible. Tras darse por vencido, el público, metido en el papel de espectador galés, acabó celebrando aquello con litúrgico entusiasmo. De vez en cuando adquiría conciencia de futbolista y ponía la pelota en la escuadra. Intentó desarrollar una habilidad para romper cerrojos con su potente disparo desde tres cuartos, pero no supo darle la precisión adecuada.

De Tomás solo han perdurado errores y chistes – «Tomás, ¿hoy has traído las lentillas o las lentejas?» – pero tenía derecha para poner balones milimétricos. De sus botas nacieron muchos de los goles más recordados e idealizados por la grada, desde aquellas remontadas coperas ante el Real Madrid pasando por los duelos a muerte con el Barça de Cruyff. Un héroe anónimo. Sus trazas y su forma de correr le penalizaban por encima de su correcto quehacer. Sobre todo lucir sin tapujos aquellas gafas alimentó una leyenda urbana muy extendida, y es que Tomás era así de malo porque no veía sin ellas. Lo que le sirvió para ganarse algún apoyo, ya que nunca faltaba el tímido defensor de su juego intentando explicarse con un 'com no ha de fallar, ¡ si va cego!'

Era un adelantado a su tiempo, un jugador que le hacía el trabajo sucio a gente como Fernando sin recibir a cambio ningún elogio. Apenas un cromo perdido y su nombre en un papel atestiguan que hubo una época en la que este hombre vistió la camiseta blanca. Seguramente se iría aburrido de tan poco, o quizá, visto como se las gastaba Hiddink, prefirió no suicidarse en el campo huyendo a Santander, con Maguregui, para retirarse apenas una temporada después. Puede que aquel marrullero de los banquillos fuera el responsable de que tras colgar las botas desapareciera para siempre, sin dejar ni rastro, perdiéndose en algún polígono entrenando a equipos de barrio, en alguna escuela que ni siquiera los mapas tienen en cuenta. La cuestión es que de Tomás apenas queda ya nada, más que recuerdos difusos e historias hilarantes. ¿Dónde estás Tomás?

3 de set. 2013

Djukic o morir en una idea

De férrea personalidad, Djukic ha renunciado al balón que Valverde le dejó botando en la línea, prefiriendo construir con sus propias manos un esférico en situación de remate, y lo quiere hacer partiendo de cero, moldeando la revolución total. Le gusta lo difícil porque lo difícil tiene un sabor diferente, como el cambiar a Parejo por Míchel. Y aunque por el camino pierda ese tiempo en el que se conquista Europa, pretende elevarse. Porque él no quiere ganar, sino trascender. Y ese recorrido te lleva a Koeman o a Benítez, pero nunca a Emery.

El éxito ante los culés siempre se presenta a tiro de empate, por eso es mejor laboratorio que cualquier otro. Y en esas, Miro, se sacó del banquillo lo de Canales, dejándonos un regusto a humillación innecesaria. Pidiéndole a Pabón que fuera afilándose para ser el cuchillo con el que cambiarle la hora al despertador. El verde dice que el VCF no sabe qué hacer cuando tiene el balón, pero tampoco cuando no lo tiene. El centro del campo, hasta no hace mucho el motor del equipo, se ha convertido en un perdedor de partidos. Carente de la tensión y la agresividad necesaria para competir, mal acoplado, deja abiertas demasiadas puertas por las que acaban escapándose los puntos, renunciando por el camino a Banega, que es renunciar a demasiadas cosas.

Ese desorden, que empieza en una línea atacante que parece jugar en otro equipo, rompe cualquier propuesta. Y a pesar del aspecto, no es nada inusual en toda nueva idea introducida. Djukic vino para imponer otra cosa, y la quiere imponer a riesgo de morir en ello. Lo verdaderamente preocupante es que en apenas dos jornadas ha tenido que enfrentarse a problemas más propios de proyecto agotado que de nueva etapa. En esa lucha está la verdadera supervivencia, porque sin el mando del vestuario la aventura del serbio no se ganará la noche buena, y desde dentro, desde la caseta, escapan demasiados nervios para tan poco recorrido.

Durante estas semanas el entrenador demostrará al mundo si está preparado para afrontar el reto o si se hunde con el, ya que en las alturas, por desgracia, nadie te deja perder en paz. Y ahí veremos si la idea de Djukic es fija o si sabe recomponerse sobre la marcha por pura necesidad. En esa guerra por el mando no le vendría nada mal la ayuda de los de arriba, para acabar de romper con la vieja costumbre de dejar solo ante el peligro al inquilino del banquillo.

27 d’ag. 2013

El VCF en el mundo árabe

Entre escenas que presentan caras desencajadas, gestos de victoria, temor o esperanza, en un mundo árabe salpicado de primaveras disfrazadas de guerras civiles, siempre aparecen camisetas de clubes europeos como si fueran una especie de blasón medieval en ufano intento de representar alguna cosa. En tal océano blaugrana con toques de Premier League raro es no ver alguna elástica del VCF a modo de nota discordante ante la globalización. Hace dos años un insurgente, AK en mano y con camisola blanquinegra en el pecho, abrió los informativos de todo el globo, orgulloso, explicaba a occidente la satisfacción de haber conquistado la mansión privada de Gadaffi. Poco después, en portada del USA Today, una foto relataba las protestas desatadas en Iraq contra el gobierno israelí a través de un manifestante ataviado de naranja valencianista.

Son pequeñas muestras de una realidad sorprendente, el VCF no está solo en los países árabes. Así lo corrobora Seef Hassan: «Tenemos miembros en Egipto, Palestina, Siria o Iraq (1), en todos los países árabes hay aficionados del Valencia (2)» algo que confirma Alem «sabemos de valencianistas en Daraa y Halab, las ciudades más castigadas por la guerra en Siria», Seef, más entusiasta, sentencia: «Los miembros de zonas en conflicto se olvidan de todo cuando juega el VCF porque les da esperanza». Ambos, desde Riad y Fez, dirigen la mayor fanpage en lengua árabe dedicada al club de Mestalla. Esta metáfora de la realidad valencianista, en desventaja y rodeados pero combativos y orgullosos, tampoco se libra del monopolio «Al-Jazeera sólo da noticias del Real Madrid y del FC Barcelona» se quejan en una especie de sorda reivindicación.

Todos ellos son seguidores de 'tradición', aunque hay historias curiosas como las de Yosri Gaddour, que en 2006 al verse obligado a participar con el VCF en un torneo on-line del Pro Evolution Soccer, empezó a interesarse por 'ese club' hasta abrazar la fe taronja. De momento Internet es el único campo de libertad que les queda para reunirse. Gracias a páginas web y foros han conseguido hilar una comunidad sólida que se extiende de Marruecos a los Emiratos, con el anhelo en un futuro de poder articularse en una peña. «La vida en el mundo árabe no está siendo fácil en la última década, no podemos hacer nada que rompa fronteras, como fundar una peña. Hoy en día juntarse en grupo es un riesgo, sobre todo por temas de seguridad» Nos explica Alem. En Iraq los aficionados al fútbol empiezan a ser objetivo terrorista, y la falta de democracia – o la baja calidad de ésta – en la mayoría de países árabes complica poder asociarse. «Aunque el día que podamos hacer algo así nos gustaría contar con la ayuda del club».

A pesar de todas las dificultades no han perdido su espíritu reivindicativo. Hace unas semanas iniciaron una campaña en redes sociales para que el Valencia CF añada el árabe a su oferta de lenguas en la web oficial. Bajo el texto: "Queremos que la web oficial del Valencia CF hable árabe, el Valencia CF tiene una gran afición en Oriente Medio y en el mundo árabe en general" colapsaron los perfiles oficiales de la institución, sin obtener respuesta a cambio. Seef cree que «merecemos que el club nos haga caso y nos hable en nuestra lengua. Siempre hemos estado y estaremos orgullosos de ser del VCF». El trabajo de ambos es encomiable. Alem, que estudia filología hispánica por culpa de su afición blanquinegra, se encarga de traducir la actualidad valencianista para los ocho mil miembros registrados con los que cuentan.

Las acciones del club en el Magreb y en los países del oro negro han sido tímidas. Más allá de los campus en Egipto y algún clinic en el Golfo Pérsico no se ha realizado ningún gesto destinado a la base de aficionados establecidos en un mundo que vive el fútbol europeo con intensidad, adquiriendo fidelidades a prueba de cualquier circunstancia, donde equipos como el FC Barcelona se erigen en reyes absolutos en un lugar donde la juventud está irrumpiendo con tal fuerza que empiezan a romper los rígidos y tradicionales modos de vida heredados. Mientras ese día llega ValenciaCF4Arab seguirá siendo el faro que irradie valencianismo en un mundo árabe con cada vez más puntos naranjas sobre su extenso mapa.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...